Y es aquí donde publicaré lo que se me ocurra escribir...
Mostrando entradas con la etiqueta edad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta edad. Mostrar todas las entradas

sábado, 13 de mayo de 2017

“Dame el teléfono o te meto un tiro”


A las 12:05 le escribí a Isabel que estaba saliendo del edificio e inmediatamente como un acto litúrgico silencié el teléfono, lo guardé en una cartucherita, la metí bien al fondo de mi bolso y salí. Cuando iba a mitad de calle vi que había pan y como seis personas en la cola (un milagro en estos días), compré el pan y no le avisé a mi mamá que había pan por miedo a sacar el celular.

Llegué a la parada y había unas tres personas, pasaban los minutos y las camionetas llenas, me di cuenta de que estaba alejada de la gente (eso no es buena idea en Caracas) y me acerqué a una señora y como para buscarle conversación le pregunté por qué estarían las camionetas tan llenas. Creo que el metro no está trabajando me dijo. Ya teníamos unos veinte minutos ahí. Le dije que una opción era caminar hasta la otra parada pero las dos pensábamos que el sol estaba muy fuerte y por dentro que era peligroso. En eso siento que me abrazan por la espalda y me hablan al oído (en un instante supe que era un atraco porque todos aquellos que pudieran abrazarme para jugarme una broma así viven fuera de Venezuela- sí, eso es bastante triste). “Quédate quietica y dame el teléfono o te meto un tiro” me dijo y yo voltee y vi su pistola. Le dije en voz alta (la más alta que puedo yo) “¿Qué te pasa a ti, chico?, esa mierda es de juguete.  (sí, dije mierda, porque en El Valle no decimos pupú cuando nos dirigimos a malandros) ¡Suéltame! (y me iba soltando) ¡Suéltame! ¡Auxilio! ¡Auxilio! Y con la pistola de juguete me pegó en la cabeza y se fue corriendo.

Me dio una arrechera. Era un carajito, un carajito nacido en Revolución que no tenía ni 15 años y tenía un pantalón negro más nuevo que el mío y una franela blanca blanquita bien planchada. La señora a mi lado estaba como en shock. La gente en la parada me dijo que creían que era mi amigo. Esperamos 10 minutos más y nos fuimos casi colgados del autobús. Y la gente me preguntaba si no me dolía la cabeza, como una hora después fue que me dolió el golpe pero estoy bien, solo era una pistola de juguete.




Hace como dos semanas le dije a mi mamá en medio de una conversación “Es que desde que yo vivo en Caracas, nunca… Bueno, no… Solo la policía y la guardia me han apuntado y ha sido en las marchas y no ha sido a mí, es decir, si he visto pistolas ha sido de ellos”. ¿Por qué un niño cualquiera de 13 años cree que puede robarse un celular a mediodía en una parada de autobús llena de gente y con solo una pistola de juguete? Porque puede. Al día siguiente de la noche de terror que vivimos en El Valle el 20 de abril, la policía pasó todo el día apostada a 10 metros de esa parada. No los hemos visto más.

domingo, 19 de abril de 2015

Eva


En América Latina, la del Sur, la hispanófona, como  la quieras llamar… toda la sociedad te mira desde la pubertad como si tú fueras Eva. O mejor dicho, la última Eva, la que nos va a salvar de la extinción. Cuando llegas a los 25 años sin que nadie te haya metido un gol ya eres sospechosa.

Tu mamá, tus tías, tus primas, tus hermanas, tus amigas, tus compañeras de trabajo, hasta la ascensorista te pregunta, con mayor frecuencia cuanto más te acercas a los 30, cuándo vas a traer al mundo una pequeña réplica tuya ¡El último de la estirpe! Es que parece que fuera así, que la humanidad depende tu fertilidad y de la carita bonita del muchachito o muchachita.

¿Que si tienes novio? ¡¿Ah?! ¡Seguro que lo tienes escondío! ¿Que si tu novio te insulta o te pega? Eso no importa, los muchachitos le deben salir bonitos. ¿Qué si han terminado esa relación más veces que las que salen al cine? ¡Qué exigente eres! ¿Qué no tienes casa? Tu mamá, tu tía y tu abuela, zutanejita y su hermana tampoco. ¿Que te quieres casar primero? Ah, bueno, pero casarse es facilito, un papelito. ¿Que te quieres graduar? Un muchachito bello y deseado no necesita tantas cosas.

Nadie se pregunta tampoco si odias a los niños, ni si eres enfermiza o floja. Todas quieren verte como mamá. Y aunque a veces creo que es una venganza de tu madre por haber nacido, para mi sorpresa es más frecuente que las nulíparas te manden a parir. Sí señores, esas niñas más jóvenes que tú te andan diciendo que tengas tú un bebé.

Eve after the Fall - Alexandre Cabanel
En su momento le respondí a más de una ¿Por qué no lo pares tú?, ¿Tú me lo vas a cuidar mientras trabajo?, ¿Tú me lo vas a mantener? Es verdad que he caído antipática pero… Es verdad, ya yo lo venía observando y lo termino de entender ahora. Nadie está dispuesto a hacer mucho por el último de la estirpe. Llega el día en que el bebé deja de ser una emoción. Y ese día puede ser el día que vuelves a casa después de parirlo. Para unas es más, para otras es menos. Y estás ahí, con tu vida que ya estaba full de cosas que hacer y ahora tienes que cubrir, con la ayuda del amor de tu vida en el mejor de los casos, tooodas las necesidades de la vida de un nuevo ser.

Entonces, aquel objeto del deseo de los demás, aquello que se creía iba a ser lo más atractivo del mundo para tu mamá, tus tías, tus primas, tus hermanas, tus amigas, tus compañeras de trabajo, la ascensorista ahora te aleja de todas ellas. Nunca nadie tuvo tiempo para nada pero cuando tienes un bebé nadie tiene tiempo ni para quejarse contigo de que no tiene tiempo. Casi ninguna (por no decir ninguna) te podrá echar una mano, ese día, ese uniquísimo día que necesitas una panita que te vea el bebé por una hora y media.


Se preguntarán si escribo esto para pedir amor, atención… Pues sí. Lo más probable es que sí pero sobre todo quisiera que dejáramos esa mala maña de decirle a la gente que hacer con su vida, con sus nacionalidades, con sus órganos sexuales, con sus estudios… Seguro yo misma alguna vez le dije a alguien que tuviera un hijo. Perdón. Ser madre es una experiencia maravillosa y es más feliz cuando el deseo de serlo nace de una, de su alma.

jueves, 21 de febrero de 2013

¿Cuántas edades tienes?


Creo que la fulana "tercera edad" que comienza como a los 60 años y termina cuando te mueres es un concepto obsoleto en algunos casos o poco preciso. La infancia dura solo unos 10 u 11 años, la adolescencia dura unos otros 10 años, la juventud unos 10 o 15 años más, luego la adultez dura unos 25 a 30 años pero la tercera edad y su no fecha de vencimiento hace que sea una etapa muy difícil de tratar. ¿Cómo pueden meter a una persona de 60 en el mismo grupo que una de 90? Es como meter en un mismo grupo a una persona de 5 años y a una de 35 años.

Claro, todas estas "divisiones" han sido establecidas por las ciencias "duras" o "blandas" o pseudo... Siempre podemos pensar en una persona de más de 60 con una vida muy activa y otra de la misma edad que se haya empantuflado. Parece que la naturaleza tuviera previsto un proceso de vida en el que el punto álgido son más o menos los 40 o 50 años y luego el cuerpo humano empieza un camino hacia atrás casi idéntico al que te llevó a ese punto más alto. Punto que, dicho sea de paso, trae contigo actitudes de grandeza y a veces de desconocimiento de la vida como proceso natural.

Es raro que aunque la naturaleza tenga previsto un par de padres para protegerte en tus días de mayor debilidad, tu primera edad, no haya dispuesto para ti un par de lo que sea que te cuide y te proteja cuando el proceso inverso te lleve del punto más alto de tu vida al final de ella, donde eres tan débil y vulnerable como al principio, incapaz de protegerte y cuidarte por ti mismo. Tal vez, la naturaleza te haya regalado óvulos o spermatozoides para que tú mismo crees pronto a esos padres que te cuidarán cuando llegues de nuevo a la primera edad, la tercera edad. Y así la vida humana se convertiría en un espiral de ciclos de vida entrelazados como ocurre con otras cosas en la naturaleza.

Eso por el lado de la naturaleza pero por el lado de la sociedad todo parece estar revuelto, parece que hay un gusto extraño de los "magnánimos" por maltratar o ignorar a los más débiles del ciclo, los de los dos extremos de las edades del ser humano, en lugar de protegerlos y cuidarlos. Hemos distorsionado tanto los planes de la naturaleza que tardamos en tener hijos, tanto que es posible que nuestros hijos y nosotros no estemos en la "tercera edad" al mismo tiempo y ellos ni siquiera hayan empezado a reflexionar sobre el asunto. O es posible también que en nuestros años más superpoderosos nos saltemos el principio de supervivencia y muramos dejando a los más débiles sin los más fuertes. 

En fin, creo que he pasado mucho tiempo pensando en la vejez que es la palabra más bonita para cuando uno está viejo. Porque eso de "tercera edad" con la presencia de un numerito me hace pensar en la vida como una carrera en la que vas coleccionando edades sin importar nada más que los simples numeritos y esa visión no me gusta. 

De niño tu padre adulto va lento por ti, de adulto vas lento por tu padre niño